6 ene. 2012

CURSO BÁSICO DE BUROCRACIA. LECCIÓN 1: POR QUÉ DEBEMOS DARNOS DE ALTA EN EL SAT


La primera vez que escuché el nombre de SAT fue cuando me contrataron para ser capturista. En realidad lo supe porque, cuando fui a contratar mi plan para el celular (mi segunda vez con teléfono y también la segunda vez pagado por mi) me aceptaron muy rápido porque, entre otras cosas, estaba registrada al SAT.
     Después, ya en la maestría, busqué trabajo y en algunos me pedían recibos de honorarios. Como desconocía el régimen en el que me encontraba, acudí a una de las oficinas para saber que era de mí como contribuyente.
     Si un día necesitan ir, tomen muy en cuenta que, a pesar de la eficiencia de las personas que trabajan allá, el proceso es lento, incómodo y en muchas ocasiones te haaaartas. Debes llegar mínimo 5 minutos antes de la hora indicada, porque si no llegas, se cancela la cita y pasa quien siga.
     El caso es que fui a preguntar cuál era mi estatus, y la señora que me atendió me dijo que me encontraba como asalariada desde el 2005. Le pregunté los requisitos para cambiarme y emitir recibos de honorarios. Me explicó que ese procedimiento requiere OTRA cita, y que debía pedir la lista de documentos que necesitaba para iniciar el trámite. Sin embargo, yo creo que la señora me vio inexperta en esos asuntos y me sugirió que no haga ese cambio porque iba a meterme en una serie de trámites engorrosos de por vida. 
    Curiosamente, tuve ciertas dificultades en los horarios donde iba a trabajar, y eso coincidió con la sugerencia de la señora del SAT, así que decidí no hacer ese trámite de cambio.
     Bien, ahora me encontré en una situación similar. Para realizar un proyecto tenía como requisito emitir recibos de honorarios. ¡Vaya cosa! Tuve que ir nuevamente, hacer millones de trámites engorrosos, 2 o 3 veces llegué tarde y me cancelaron la cita y no podía pedir otra para el mismo día porque tenía que regresar al trabajo... ¡ODIOSO!
     El caso es que ahora tengo un 70% de asalariada y un 30% como investigadora en ciencias sociales, por lo que ahora debo hacer mis declaraciones.
     TIP: Averiguen bien qué declaran si están dados de alta, porque parece que puedes facturar tooodo, hasta la cuenta del celular, ropa y demás. Aquí confieso que desconozco porque apenas va a ser la primera declaración que haga, pero por el momento, el consejo ha sido que facture todo.
     
    Mala noticia: Al parecer hubo una modificación a la ley, y tanto la evasión como la elusión de impuestos serán tomados como sinónimos y eso puede llevar a la cárcel, je. Así que, si alguna vez pensaron que alguien los dio de alta, o no hicieron sus declaraciones, ojo.

     Buena noticia: Esta semana he recibido la noticia de que no puedo tener AFORE, y que en realidad nunca tuve, aún cuando en mi anterior (muy anterior) trabajo estaba inscrita en el Seguro Social. Lo que es peor: no puedo darme de alta ni en el IMSS ni en el ISSSTE, porque mi contrato así lo estipula. El caso es que estoy en el famosísimo "Seguro Popular". Pero, ayer platicaba con una persona que conoce muy bien el tema y, además de explicarme que el seguro donde ahora estoy no cubre algunos aspectos de las enfermedades que sería muy importante tener, me hizo una observación: es posible estar inscrita en el IMSS como titular y, si tengo familia, agregarla. De hecho, existe la posibilidad de que pueda cotizar para una pensión.
     
     ¿Cómo ven? 

     Ahora, el procedimiento se los platicaré después. Por el momento puedo decirles algunas cosas: 

     1) No importa la carrera que hayamos escogido, es necesario conocer la literatura burocrática.

     2) Me hubiera gustado que, además de todas mis excelentes clases de literatura que llevé en la carrera, nos hayan dado algún curso de como llevar una vida como profesionista, independientemente que sea escritora, investigadora o artista. Eso de hacernos creer que vivimos en el mundo de las ideas no es muy adecuado, sobre todo si cuando llegamos a la chochez (como veo que me está pasando) nos damos cuenta que no tenemos cómo caernos muertos y lo peor, dejamos indefensas a nuestras crías. Por razones como esas es que sigue la idea de que ser artista no sirve para nada. Pero ojo, desde la burocracia también hay personas que buscan este tipo de derechos para los creadores artísticos.

     3) No todo es tan terrible. Afortunadamente parece que tener una cédula profesional nos da la oportunidad de tener derecho a la seguridad social. Sólo piensen en todo el dinero que nuestros respectivos padres han gastado en nosotros. Eso se ha traducido en impuestos. Sería el colmo que, teniendo todos los certificados que nos califican para desempeñar nuestra labor de manera profesional, no podamos tener la seguridad básica, sobre todo, cuando tantos países se han puesto de acuerdo para desarrollar, dentro de los Objetivos del Milenio (puntos 4, 5 y 6), alternativas para que las personas tengan acceso a la salud.

Bien, pues para la siguiente entrega les explicaré cómo hacer el trámite para darnos de alta en el Seguro Social y tener la posibilidad de cotizar para tener una pensión y lo más importante, tener el acceso a los derechos de la salud, sobre todo si llegaran a tener algún accidente o quisieran tener un/a bebé.

1 comentario:

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